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Los héroes y los fantasmas
En un tiempo creía que mis héroes no eran como los héroes de la patria cabalgando sobre el lomo de la historia.
Creía en esos héroes que fundaban la vida en sus guitarras en el mural obsceno con el ojo aguzado que ve el derrumbe detrás de los fantasmas y predice.
Esos héroes sin hijos no aguantaban la sangre en la garganta y escupían verdades a diestra y a siniestra sin esperar a cambio ni un aplauso.
Pude haber sido también uno de aquellos conocí el agua fría el alacrán sin nombre la traición en la punta de la lengua.
Pude llenarme la cuenca de los ojos de palabras aguerridas y tatuajes pude firmar un par de manifiestos mientras sentía en mi piel el filo de la espada.
Cuando el mar puso la orilla al otro lado y apagó a golpes el fuego de los años con el verde brillante y los perdones fui el fantasma predicho y nunca un héroe ni siquiera un costal donde enterrar la espada.
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